Desmontando a Dios

Si hubiera que escoger algún elemento concreto para definir las películas de Woody Allen, los diálogos serían la elección idónea. A lo largo de casi todas sus filmes -no creo que haya excepciones, pero por si acaso- muestra un ingenio formidable, basado en la mezcla de lo trascendental y lo cotidiano. Su técnica consiste en elevar al Cielo el día a día.

Un ejemplo muy claro se puede observar en Desmontando a Harry (1997), donde el cineasta demuestra su ingenio: estableciendo una relación bastante verosímil entre Dios y el aire acondicionado.

1 comentario:

Marcos Ortega dijo...

Y lo más importante, el efecto que provocan en el espectador... es increible...