
Pero el cine Hungaro es tan comercial como el americano o el español. El mismo estilo. Es el caso de Sin destino (2006), una película de Lajos Koltai, basada en la novela homónima de Imre Kertész -ganador del Nobel de Literatura en 2002-.
Todo aquel que se siente en una butaca para ver este film debe saber que es demasiado continuista para ser bueno: más metraje sobre el holocausto. No aporta basicamente nada nuevo, tan sólo una visión optimista de los momentos vividos en un campo de concentración nazi. Una idea bastante buena, pero que se desarrolla poco y sólo al final de la película.
Hasta entonces debemos resignarnos -y aburrirnos en ciertas escenas- a la continua sucesión de imágenes insulsas y un hilo argumental mediocre. Tan sólo algunas secuencias logran el suficiente impacto visual, eso sí, explotando al máximo la crudeza de los brutales trabajos a los que eran sometidos los judíos.
El actor principal -Marcell Nagy-, que interpreta a un adolescente de 14 años, no consigue una fuerza dramática desbordante, sino que sólo roza el aprobado; al igual que Daniel Craig, un reclamo publicitario de cara al público occidental.
Ennio Morricone sí que es uno de los puntos fuertes. No es su mejor composición, pero la banda sonora emociona y tiene ciertos momentos brillantes. Coincidió, además, que en el año de estreno del film, el italiano recibió el Oscar Honorífico.
3 comentarios:
Y digo yo:
¿No sería más correcto "séptima arte" en lugar de "séptimo arte"?
Yo digo "bellas artes" y no "bellos artes"
Apuntes de sintaxis S.A.
No se puede decir "séptima arte", al igual que no se puede decir "la arte", al ser en signular, hay cacofonía y está mal dicho. Y en plural no se puede decir, porque sólo existe un séptimo arte, no puede haber más de uno.
bueno, pasa algo parecido con los españoles y la guerra civil... más de lo mismo...
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