
No se puede ser cruel con este genio del séptimo arte y con su intento de recuperar el estilo de Sleepy Hollow (1999). Pero algo no funciona. Aunque extremiza la violencia y el uso de la sangre, no consigue dotar al argumento de esa ironía cautivadora.
Tim Burton juguetea con su estética decadente -cuesta decir que es típica de él, aunque sea verdad, porque suena a costumbrista y no es así- y atraviesa los moldes establecidos por él mismo. No existe esa naturaleza muerta tan habitual y toda la historia se desarrolla en un escenario limitado por las calles de Londres.
Es una película lo suficiente aceptable para verla, pero sólo aporta un punto continuista a la obra del cineasta. Por supuesto, Johnny Deep vuelve a su inconmensurable capacidad interpretativa. Cautivador y arrogante, el actor arrasa ante las cámaras.
Que sea un musical es lo de menos, porque la historia se mantiene dentro de la realidad ficticia de Burton. Cada canción se adapta al contexto y no se abusa, como en Moulin Rouge (2001), de las inconexiones argumentales para dar juego a coreografías o enfrentamientos entre personajes.
Trailer de Sweeney Todd:
2 comentarios:
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