
La historia sitúa al espectador en la adolescencia de Damien, el temible niño de la primera entrega. Ahora, ya más crecidito, acude a un colegio militar junto a su primo. Allí encontrará a su nuevo mentor, encargado de adentrarle aún más en ese 'maravilloso' mundo de la maldad, el asesinato, la sangre y el parricidio. ¡Vamos!, el Sócrates del siglo XX. La película versará entonces en torno a las probabilidades de hallar en el chaval un resquicio de bondad, una posibilidad que parece remotísima si tenemos en cuenta que es el hijo del Diablo.
Carente de emoción e intriga, el guión se nutre de una continua sucesión de asesinatos, con algunas escenas deliciosas para el paladar más rebuscado. Pero ni siquiera se puede hablar del típico enfrentamiento entre el bien y el mal, ya que el segundo es el único que presenta durante el metraje argumentos para alzarse victorioso. Es un simple intento por perpetuar el éxito comercial de su antecesora. Entretenida, sin más, y apta para una sesión palomitera en casa a media tarde.
Carente de emoción e intriga, el guión se nutre de una continua sucesión de asesinatos, con algunas escenas deliciosas para el paladar más rebuscado. Pero ni siquiera se puede hablar del típico enfrentamiento entre el bien y el mal, ya que el segundo es el único que presenta durante el metraje argumentos para alzarse victorioso. Es un simple intento por perpetuar el éxito comercial de su antecesora. Entretenida, sin más, y apta para una sesión palomitera en casa a media tarde.
1 comentario:
creo q me coinformaré con la primera... jejeje
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