La heredada angustia sexual del Mayo francés

Dos hermanos casi antagónicos son los protagonistas de Las particulas elementales (2006), del alemán Oskar Roehler. Con un frágil argumento, el director disecciona la insatisfacción sexual de ambos personajes. Bruno -interpretado por Moritz Bleibtreu, a quien ya vimos en la genial y esperpéntica Corre, Lola, corre (1998)- es un profesor de instituto, racista y fracasado, que cree que el fornicar con todo aquello que se le ponga por delante es el mejor camino para acabar con su infelicidad. Por su parte, Michael -Christian Ulmer- es un reprimido y cobarde biólogo molecular que, además de seguir enamorado de la misma chica desde el instituto, es incapaz de decirle lo que siente por ella.

La película está basada en la obra homónima de Michel Houellebecq. Mientras que en el libro las referencias a las líneas ideológicas de Mayo del 68 eran explícitas, en el film están tan difusas que el espectador se pierde en ese maremágnum de contención sexual. A pesar de ello y de las entecortadas líneas narrativas, el metraje alcanza una desgarradora sensación de anarquía: la historia deja de importarnos y nos centramos en la evolución psicológica de unos personajes perdidos, que no se atreven a amar lo que desean.

Con estos valores, el film avance por la soledad y arremete contra una envejecida generación de izquierdas, heredera de la ilusionante predisposición social de los años 70, pero hundida por los fracasos de la vida. Con este fin, los actores intentan ahondar en las relaciones personales, augurando un destino impreciso y macabro. Aquí es donde entra la madre de Bruno y Michael. Una hippie que abandó a sus hijos, porque eran el lastre que la anclaba a la cotidianidad diaria y le arrebataba una libertad idealizada. Años después, son ellos los que tienen que comprender que la libertad que su progenitora buscaba no estaba en esos campings nudistas, sino en el trabajo y en el respeto hacia los seres queridos.

Por encima de todo, habría que destacar el papel de Bleibtreu, cargado de matices y contradicciones, y que es la principal guía de la película. Ese hombre responde a la fuerza dramática de un ser angustiado existencialmente, que no consigue encauzar los raíles de su destino y que naufraga en todos los intentos por agarrar las riendas de su vida.