Un aperitivo sobre el Vietnam

La Guerra de Vietnam se ha tratado desde innumerables perspectivas, de ahí que se haya convertido en uno de los estigmas más recurrentes para el cine norteamericano. Robin Williams no se podía perder la fiesta y también tenía que poner su granito de arena, protagonizando Good Morning, Vietnam (1987).

Este film se mueve entre la comedia -su pilar más consistente- y el mensaje dogmático de los arrepentidos ciudadanos estadounidenses de los 80: los malos en esa guerra no eran los soldados norteamericanos, sino los paranoicos mandos intermedios que les mandaron a tal infierno.

La historia narra el enfrentamiento entre un histriónico e irreverente locutor de radio de las Fuerzas Armadas y los superiores que tratan de encadenarlo a la censura del ejército. No hay mucho más. La cinta carece de fuerza y basa su metraje en las estrambóticas voces y muecas del actor.

Esta película debemos asumirla como un aperitivo, un entrante para las grandes obras bélicas sobre este conflicto asiático. Tras visualizar esta baratija de mercadillo, enfrentémonos a Apocalypse Now (1979), Platoon (1986) y La chaqueta Metálica (1987).