
Todos esos defectos se sobreponen con un efectivo montaje, cargado de intensidad. La banda sonora es el acompañante idoneo a una perfección audiovisual brillante, con planos electrizantes y renovadores. Eso sí, lo que nos ofrece la imagen nos lo roba el guión. Queremos saber por qué los policías llegan a torturar al protagonista, pero la respuesta que se nos da es simple y banal. Igual de superflua que esa relación de amor eterno entre Jamal y Latika; o el heroismo de un hermano traidor y detestable que, por un instante, recapacita y es capaz de convertirse en mártir.
Es una cinta amable, familiar y especialmente palomitera. Lejos de la espléndida, esperpéntica y valiente Trainspotting (1996); Danny Boyle ofrece en esta ocasión un cine optimista. Desde el minuto uno sabemos que todo saldrá bien y, justo eso, le resta verosimilitud y dramatismo a la película.
El concurso televisivo 50x15 -o ¿Quieres ser millonario?, según nos dé por llamarlo de una forma u otra- es un factor adicional, un eje para una narración centrada en explicar otros menesteres. Es una excusa para hablar y describir a la India, para relatar lo excéntrico e irracional.
2 comentarios:
Yo quedé muy decepcionado con la película. No me parece nada del otro mundo. Coincido contigo en que el guión es predecible e inverosimil y los personajes planos, podrían haber sido cualquier otros personajes y la historia habría sido igual. El guión tiene muchos, muchos fallos. Como el amor entre dos personas que una vez dejan de ser niños se han visto una sola vez... muy romántico sí, pero increible...
A mi me gustó y creo que como guión tiene mucho que enseñar y los actores que no lo son tendrían que enseñar a muchos/as que van de estrellas.
Publicar un comentario