En un país donde los matrimonios son acordados

El estereotipo del cine hindú pasa por constantes bailes innecesariosy besos que nunca fueron. Eso es Bollywood. Pero la magia del séptimo arte también rompe fronteras y permite que Mira Nair -una estudiante de Nueva Delhi que con 19 años consiguió una beca para estudiar Imagen y Sonido en Harvard- dirija una de las obras cumbres de la primera década del siglo XXI.

A la mujer no le hacen falta efectos especiales, ni un gran presupuesto, sólo una historia que contar -la base del cine es el guión y en este caso es muy bueno- y la capacidad adecuada para saber cómo acercar al público occidental una historia que ocurre en la India.

El metraje narra los preparativos de la boda de la hija de una familia acomodada de Nueva Delhi. Una excusa para ahondar en los problemas sociales del país -el papel de la mujer, los abusos sexuales a menores, etc- y adentrarnos en los extravagantes ritos culturales de la región.

La boda del Monzón (2001) cuenta con momentos idílicos y la fuerza de un contraste cultural tan extremo, que las historias de los protagonistas parecen fluir de forma natural hacia su desenlace. No sabemos el destino de los personajes, pero vamos recorriendo un camino que parece que ya conocemos.

La nominación a los Premios Bafta y a los Globos de Oro confirmaron a la cineasta como un potencial del género dramático. Circunstancia que se completó con el episodio India incluido en la película 11'09'01 (2002) -donde también dirige Sean Penn una de las secuencias de mayor carga simbólica del cine estadounidense-.


1 comentario:

Marcos Ortega dijo...

Hay algunas plículs que son solo efectos especiales, el guión está hecho para que encajen y...desgraciadamente, muchas veces son las películas más taquilleras.. una pena la verdad.