Joven e irreverente, 'Ópera Prima'

En 1980 muchos se debieron hacer mayores de repente. Se sintieron más viejos y no podían con los jóvenes recien salidos de la adolescencia, añorantes de los hippies y la vida de los sesenta. Ópera Prima (1980) de Fernando Trueba, gira en torno a la idea nihilista que invadió el cine español de los ochenta.

Esta obra del director madrileño tiene un único protagonista, Matías -interpretado por un excepcional Óscar Ladoire-, que absorbe al resto de personajes, los hace inocuos y meros extras para su historia. Este joven periodista de 25 años, separado y con un hijo, se enamora de su prima, Violeta, de 18 .

Con Madrid como espejismo del cambio, la cinta cuenta con un guión excepcional, plasmado en los oportunos monólogos del héroe. Trueba capta un pedazo de la vida urbana, lo traslada al metraje y se lo entrega a los actores, donde también destaca la frescura y espontaneidad de Antonio Resines, aún con melena.

Es la joven película del cineasta: irreverente, subersiva y falta de respeto hacia la época que terminaba y a la que empezaba. Se resume con ingenio: "Desde que dejé el rollo intelectual, follo mucho más".