El gusto por la crítica

Las grandes obras del cine siempre tendrán que sufrir los ataques de pseudocríticos. Fue lo que le ocurrió a Martin Scorsese con Infiltrados (2006), remake inspirado en el thriller policiaco hongkonés Infernal Affairs (2002). Al cineasta estadounidense le acusaron de haber realizado una burda copia de la película oriental. En parte tenían razón, siempre y cuando consideremos al director como un instrumento del guionista para plasmar sus escenas. Pero, ¿es Scorsese tal vulgar utensilio? Evidentemente no, porque consiguió imprimir en el film una estética y un ritmo personal totalmente diferentes de los de la cinta original.

Además, la música juega un papel fundamental. En este caso, se apostó por I'm shipping up to Boston de los Dropkick Murphys.

1 comentario:

Marcos Ortega dijo...

Si bien hemos de reconocer que eso de llevarse el Oscar a la mejor película...
Un remake, por muy bueno que sea, no sé si debería llevarse este tipo de Oscar, para mi ya era suficiente reconocimiento el haberle dado el Oscar al mejor diector.