Alcohólico, drogadicto, homosexual y genio

Los que lo conocieron dicen que era amigo de sus amigos, pero capaz de traicionarles para aprovecharse de ellos. Esta no era su única característica, porque que Capote era un genio no lo duda nadie. Y los genios son capaces incluso de definirse mejor que cualquiera que los observe durante años: “Soy alcohólico. Soy drogadito. Soy homosexual. Soy un genio”.

Esta película, Truman Capote (2005), narra los acontecimientos en los cuales el escritor estadounidense entra en contacto con los que se convertirían en sus protagonistas de Sangre Fría. El director de la película, Bennett Miller (con la ayuda de Dan Futterman, que elabora el guión), consigue sintetizar un momento concreto de la vida del escritor, mostrando todo aquello que lo endiosaba y que lo endiablaba., creando el retrato cinematográfico del artista.

Miller filma un juego de contrastes que se centra en la actuación de Philip Seymur Hoffman -Magnolia (1999) o Cold Mountain (2003)-. Una oposición continua de lo bueno y de lo malo de Truman, de lo que lo hacía humano y un genio. El actor hace suyo el amaneramiento y tono de voz del famoso escritor, que tan peculiar lo hiceron, para mostrar toda su linea carismática y hacerse con el Oscar a mejor actor en la edición de 2005.

En este film aparece el peor y el mejor Truman, y todas las gamas cromáticas que entre ambas partes pudo tener: un Capote traidor, un Capote arrepentido, pero ante todo un Capote escritor.

A pesar de esto, existen demasiadas elipsis que entrecortan el hilo narrativo, pero que también aportan un ritmo vertiginoso, provocando al espectador las ansias por saber que pasará y cómo reaccionará Truman ante los acontecimientos. Un ritmo tranquilo pero intenso.

La historia narra la condena a muerte de dos hombres por el asesinato de una familia y como Capote establece relación con ellos. El escritor entablará una supuesta amistad con uno de los condenados (Perry Smith, encarnado por un fantástico Clifton Collins Jr.), sin que nunca lleguemos a saber si es verdadera o falsa. En este caso, los intereses del creador parecen por encima de sus sentimientos y el Truman traidor aparece durante unos minutos en la patalla.

Esta película es ante todo la descripción de un genio y la contraposición de un don. La busqueda de la fama literaria y de la ruina moral. Indescriptible, excepto para él: “Cuando Dios te da un don, también te da un látigo, y el látigo es únicamente para autoflagelarse”.



1 comentario:

Marcos Ortega dijo...

Este tío era un genio y, como cualquier genio, tenía mucho de loco.
A sangre fría es una de esa obras que no puedes morirte sin haber leído y el Oscar al mejor actr está más que justificado en esta cinta.