Arriba a la estación, 'El tren de las 3.10'

Los vaqueros han muerto al oeste de la cámara. Pocos indios campan ya por las anchas llanuras del séptimo arte y son inapreciables los ecos de revólveres. Ni el Sin Perdon (1992) de Clint Eastwood -con cuatro Oscars sobre la espalda- consiguió revivir un género maltrecho y denostado, olvidado por los cineastas de medio pelo, que se empeñan en retratar una sociedad filmada hasta el más ínfimo detalle.

Ha tardado un año en llegar a las pantallas españolas, pero El tren de las 3.10 ya llevaba desde el 2007 deleitando al público estadounidense. Es una pena que películas como esta tarden tanto tiempo en llegar a las salas y eso que no deja de ser un film comercial. James Mangold se ha atrevido a remakear el clásico homónimo de Delmer Daves de 1957 y no ha defraudado.

En esta ocasión son Russell Crowe -como el corrosivo líder de una banda de asaltadores- y Christian Bale -un bondadoso padre de familia- los que se enfrentan en el cartel. No hay odios ni pugnas pasadas de por medio, tan sólo el dinero contante y sonante. Pero la humanidad no se puede simplificar y lo que comienza como una relación comercial, termina fragando un respetuo mutuo por lo que cada uno representa.

Los protagonistas se compenetran, dialogan y prometen al público escenas de acción al más puro estilo western. La historia no flaquea en ningún instante y el espectador siente el regustillo de las áridas tierras del Far West. Además, en ciertos momentos se aprecian claras referencias al cásico de Dos hombres y un destino (1969) de George Roy Hill -protagonizada por los excepcionales Robert Redford y Paul Newman-.

El cine le debe tantos grandes momentos a las rechinantes puertas de los Saloons, a los jinetes caidos una y otra vez al alcance de las balas, que uno de los constantes premios honoríficos debía de otorgársele a este género olvidado. Es una pena que los niños ya no pidan sombreros y pistolas por Navidad, es una pena que ya no se escuche su algarabía mientras el héroe se aleja solitario por la llanura.


1 comentario:

Marcos Ortega dijo...

Pasa como con todo, ahora se hacen muchas películas de géneros de las que recordaremos solo las principales cuando l fiebre pase. Luego, solo se harán las que merezcan la pena. Creo que eso le ha pasado al western, que ahora al menos las que se hacen se hacen mejor, o al menos, con más ganas...