
Los personajes son excesivamente planos -no sufren ninguna evolución a lo largo de la cinta- y están tan definidos a uno u otro lado, buenos y malos, que se hacen aburridos los enfrentamientos que entre ellos pueda surgir. A esto hay que sumarle la multitud de escenas inconexas con el que se plaga el filme, con una evidente falta de capacidad por parte de su director -Antonio Hernández- para manejar las elipsis, lo que le resta gran verosimilitud al metraje.
Sería excesivo mandar a la hoguera a todo el reparto, pues entre todos los resquicios fotográficos y musicales -la ambientación es tan correcta como previsible- encontramos a un formidable Antonio Dechent. Los registros de este brazo ejecutor de César Borgia, auténtico protagonista, consiguen estremecer al público y dotar a la historia de la suficiente fuerza dramática para no abandonar la sala o apagar el DVD.
Con cuatro nominaciones a los Goya, la película narra la historia de la familia de Los Borgia. De orígenes valencianos -despreciados en Italia por considerárseles extranjeros y ambiciosos por encima de todo y todos-, sus miembros consiguen alzarse con el cetro del poder del Vaticano. De ahí se parte para navegar por los entresijos palaciegos de una Iglesia corrupta y falsa.
Por todos los puntos en común -ambiente, curas, etc.- recuerda a la mucho más compleja Lutero (2003) de Eric Till. Aunque tan sólo son pequeñas pinceladas comunes, porque el resultado final es muy distante.
3 comentarios:
Menudo bodrio de mi paisano, tú!
No me gustó nada la película, la encontré insulsa y decepcionante, sobre todo por el bombo que se le había dado antes de su estreno. Fué esa decepción la que me hizo no arriesgarme a ver La conjura del Escoril cuando la estrenaron, me olíademasiado a lo mismo, esa la reservo para verla en DVD gracias...
¡Feliz cumpleaños, guapetón!
Dile a Bryan que te dé muchos besitos de mi parte. :P
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