
El ritmo es agotador. Cada frase, cada diálogo, posee una esencia de ese discurso ideológico. Este último es un término importante, ya que nos encontramos ante una film de “ideas”. La acción narrativa descansa sobre este soporte y, seguramente, será lo que le permita perpetuarse como un excelente perfil de la situación internacional actual.
No es una obra hecha desde la emoción, más bien desde el intelecto. Y desde éste se dirige a la razón del espectador. Redford quiere provocar la reacción de un mundo apático; de una clase media que no hace nada –aunque conoce la situación- por evitar que los poderosos jueguen con las vidas de los demás para beneficiarse. Lo define muy bien uno de los protagonistas: “El problema no es con la gente que inició esto. El problema es de todos nosotros que no hacemos nada”.
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1 comentario:
Había oído varias críticas buenas de esta película, pero sin embargo creo que yo llegó a lograr remover las conciencias que debería. Es decir, no creo que la sociedad americana quiera ir al cine a que le digan lo estúpida que es.
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