Nueve temporadas nos dejó 'X-Files'

Hay muchos críticos, sobretodo europeos, que dicen que el mejor cine de EEUU se está haciendo en la televisión. En parte, llevan razón. Series como Los Soprano, Lost, House o The Wire han irrumpido en el panorama social con muchísima fuerza. Tanto es así, que el principal motivo de la huelga de guionistas fue el cómo repartir los beneficios que reportaban la comercialización de estos productos en DVD.

Sin duda, para llegar hasta este punto se tuvieron que dar muchos pasos. Uno de ellos, quizá el más importante, fue el de Expediente X. Lo que más me sorprendió de esta serie fue la capacidad de renovación que presentó en las dos últimas temporadas. Mientras que los argumentos se iban cerrando, los guionistas tuvieron la capacidad de crear historias nuevas e independientes, innovando en cada capítulo.

Nunca vi X-Files mientras se emitía por televisión (Tele 5, si no recuerdo mal). Un día del 2007, más de un lustro después de que concluyera, decidí iniciar la ardua tarea de tragarme todos los capítulos. Terminé un año después. En el camino deje nueve temporadas y una película, -la segunda aún no he podido verla-.

Pero si tuviera que decidirme por una temporada, sin dudarlo sería la sexta. En ella comienza un periodo de experimentos audiovisuales que se extiende hasta el final de la séptima -seguramente por el agotamiento de la historia principal, ese amor que es y no es entre Mulder y Scully-.

Y que decir de la fidelidad de los actores a la serie. No sé si hubo enfrentamientos entre ellos y los productores, pero el cierre de la novena temporada es lo menos que se podía esperar. Encontramos a todos aquellos que nos hicieron vibrar para lo bueno y para lo malo. Y hasta el subdirector Kesh muestra un resquicio de benevolencia.

Uno de los primeros diálogos importantes de Expediente X se producía cuando Mulder y Scully se conocían en un hotel. Así termina la historia, igual que empezó. Ella, con su melena pelirroja acariciando la almohada. Él, en el suelo, suspirando por la verdad -The truth is out there-. Palabras después, abrazados en un motel de mala muerte, hallaban el consuelo de su destino en aquel que siempre tuvieron cerca.

Cabecera de la serie: