
Años después, acabada la guerra, se enmarca Grbavica. El secreto de Esma (2006) -ganadora del Oso de Oro en Berlín-. En esta película se narra la historia de Esma, una madre que quiere a toda costa conseguir el dinero suficiente -200 euros- para que su hija, Sara, pueda participar en un viaje organizado por el colegio. A la protagonista, Mirjana Karanovic, le saldría por la mitad si obtuviera los papeles que reconocen a su marido como mártir -asesinado durante la guerra- pero, a pesar de la insistencia de Sara, le da largas al tema.
La sorpresa, ese secreto, está bastante clara desde el principio y se muestra en la relación de Esma con los hombres. Si nos fijamos bien, todos los detalles, actitudes y gestos, señalan en la misma dirección. Y aunque al espectador no le resulta complicado captar el mensaje, a la directora de la cinta -Jasmila Zbanic-, como a su protagonista, le cuesta reconocer el problema.
El drama de un país y la vergüenza de un continente, eso fue la Guerra de Yugoslavia. Muertos y más muerto; porque para algunos el poder, el dinero y la patria, están por encima de la vida. Pensar que tras más de una década, aún hay locos en Europa que justifican la violencia en nombre de Dios o su país. Tan claro lo dejo Zbanic: "...in 1992 everything changed and I realised that I was living in a war in which sex was used as part of a war strategy to humiliate women and thereby cause the destruction of an ethnic group! 20,000 women were systematically raped in Bosnia during the war."
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