La eterna búsqueda de la realidad

Hollywood no pudo despedir de mejor forma el siglo XX. En el año 2000 se produjeron tres películas realmente espectaculares: El sexto sentido de Night Shyamalan, Gladiator de Ridley Scott y, por supuesto, Matrix de los hermanos Wachowski.

En este post nos centraremos en la última, donde Larry y Andy tratan uno de los grandes temas artísticos de la humanidad. El enfrentamiento entre la realidad y la ficción, los sueños y la existencia. Recuperan, por tanto, las preguntas de La vida es sueño de Calderón, las teorías de Schopenhauer o el cine más neorrealista de Pasolini o Fellini.

Matrix nos presenta el arquetipíco enfrentamiento entre el bien y el mal; en un escenario postapocalíptico donde la humanidad es dominada por las máquinas -lo más artificial y, por consiguiente, el mayor contraste con el hombre-.

Aunque se acusó al film de ser una copia de Dark City (1998), los Wachowski consiguieron popularizar el efecto-bala, arraigar cuestiones metafísicas de alto calado en el público general y construir una obra maestra del cine de ciencia ficción. ¿Se puede pedir algo más?

2 comentarios:

Marcos Ortega dijo...

Eso sin contar que todos hemos tenido que verla más de una vez para lograr entenderla... eso sí, me encantan los diálogos de las tres películas, si bien las dos últimas, al igual que las dos últimas de piratas del caribe me decepcionarion... auqnue el final no estuvo mal.

Moncho Veloso dijo...

¿Por qué todavía esta saga no ha logado enamorarme? En serio, no acaba de gustarme.

Jau!