Disparando el cambio

Ironía, humor y acción es la fórmula que explota en esta película Shane Black, cuyos guiones suelen poseer esa mezcla mortal que hacen de sus narraciones auténticas obras de culto. Después de Arma letal (1987) o El último gran héroe (1993) consiguió destruir las estereotipadas películas de acción de los años 80 y 90, que llevaban casi una década imponiéndose en la industria hollywoodiense. Black regresó con Kiss Kiss Bang Bang (2005) con el objetivo de volver a terminar con un género que llevaba invadiendo las pantallas de medio mundo desde hacía lustros. Por ello, presenta una comedia de detectives donde los quijotescos personajes campan a las suyas por una trama llena de reveses.

Harry (Robert Downey Jr.), el protagonista y también narrador de la historia, es un ladrón de poca monta que mientras escapa de la policía por intentar robar un muñeco para su sobrino en una tienda de juguetes, se ve inmerso de manera inesperada en el casting de una película que le llevará a la ciudad de Los Ángeles. Allí será puesto bajo las órdenes de un investigador homosexual (Van Kilmer) apodado Gay Perry. Ambos, más la chica de piernas despanpanantes y aspirante a actriz (Michelle Monaghan), se verán involucrados en una serie de asesinatos, introduciéndonos en una trama peligrosa y en ocasiones surrealista. Esa mezcla de thriller y suspense se ve acompañada de constantes giros de guión que le aportan un ritmo trepidante a una película que tiene mucho que ofrecer.

“Fue entonces cuando comprendí como se puede tener pena por una mujer y a la vez querértela tirar” o “Se tiró a todo mi instituto menos a mí. Bueno hizo una excepción, no se tiró a mi mejor amigo; dijo que lo hizo por mí” son frases que describen el caracter extravagante de Harry, un tipo decente cuya mala suerte parece empezar a terminarse; esa mezcla de inconformista decadente y cómico acabado que hace de él uno de los personajes más atractivos de la película.

Kilmer tampoco se queda atrás e interpreta a un investigador privado un poco neurótico, mezcla del mejor James Bond y una loca homosexual, cuya actuación presenta escenas memorables y divertidas que añaden al film una estética inesperada. Deja también en la memoria de los espectadores palabras que son, tal vez, el mejor resumen de esta película; “No lo entiendes, esto no es el poli bueno y el poli malo; sino el maricón y el neoyorquino, así que lo tienes jodido”.

Kiss Kiss Bang Bang es una de esas obras que permanecen en la memoria de todos aquellos cinéfilos que observan la continua evolución de este arte; es una película que seguramente suponga un punto de partida en el nuevo modo de realizar cine policiaco.