Un hipocondriaco sueño francés

Hay una vieja teoría en la literatura -que evidentemente también puede ser aplicada al cine- que dice que todo lo que se intente contar ya ha sido, en algún momento previo, narrado. Pero aunque le cueste a los dogmáticos clásicos, hay historias que sorprenden. Es el caso del film francés Narco (2004) -de los cineastas galos Tristan Aurouet y Gilles Lellouche-.

Gus, el protagonista, es narcoléptico y, cuando sufre sus ataques, no puede evitar soñar con superhéroes. De ahí parte la base argumental, para adentrarnos en lo más profundo de la comedia francesa. Todos los ingredientes más comunes de las tierras galas se entremezclan en el film: la imaginación, el surrealismo y los diálogos incongruentes.

Aunque el guión tiene cierta fuerza, le falta superar ciertos escollos para alcanzar un nivel más aceptable. Algunas escenas, pocas, llegan a rozar el ridículo, y eso pasa factura a la hora de valorar el film en su totalidad.

En cuanto a los personajes principales -y dejando de lado a los patéticos asesinos patinadores-, hay que decir que están muy bien construidos. Además, sería imperdonable no recalcar el papel de Benoït Poelvoorde, quien interpreta de manera perfecta a un loco amante de las artes marciales y de Jean Claude Van Damme.

Al final nos queda una película divertida, excéntrica e hipocondriaca. Apta para esquizofrénicos y todos aquellos que amen el absurdo y educado humor de la comedia francesa.

1 comentario:

Marcos Ortega dijo...

Ufff, comedia fancesa... es para pensárselo dos veces...