El genio llamado Clint, 'Gran Torino'

Me gustaría continuar lo que empecé, al hablar de El curioso caso de Benjamin Button (2008), sobre la última edición de los Oscar. En dicho post alabé el film de David Fincher, muy superior a Slumdog millionaire (2008) -vencedora de la estatuilla a mejor película-. Pues bien, considerando lo mismo y habiendo reflexionado un poco más sobre las candidatas, he de decir que faltaron entre las nominadas dos cintas muy superiores al resto. Por un lado, la impresicindible El caballero oscuro (2008), que tuvo que conformarse con el premio póstumo a Heath Ledger y que sin duda debía haber sido la gran triunfadora del año en el Teatro Kodak. Por otra parte, la obra de un genio como Clint Eastwood también debía haber contado con su cuadradito en esa famosa multipantalla pre "the oscar goes to...". Hablamos de Gran Torino (2008).

En esta ocasión, el director se centra en contar la historia de un personaje racista, gruñón, solitario, mal padre y un sinfín más de adjetivos descalificativos. El propio Eastwood encarna al protagonista. Con un lenguaje perturbador y cínico, el guión afila los dientes de todos los puritanos retrógrados de izquierdas, admiradores del correctísmo político e hipócritas de las inestables verdades universales. Nadie que peque del ¡Oh, Dios mío, cómo puede decir eso! se sentirá cómodo al enfrentarse a este arriesgado metraje.

Decía un famoso cómico inglés que una sociedad es plenamente igualitaria, cuando es capaz de reirse igual de los blancos y negros, judíos y cristianos, británicos y turcos. Es justo en esa premisa donde ahonda la narración, criticando la inestabilidad social de una clase media americana perdida entre las bandas de japos, negratas e hispanos.

Hay en esta obra una naturalidad desbordante, una capacidad para relatar digna del mejor escritor. El que fuera Harry el sucio; quien asolara el far west con espaguettis en la recámara o sin conceder el perdon; el que dibujó un thriller trepidante y místico en un río; o el que sacará la faceta más emotiva de Kevin Costner en Un mundo perfecto (1993). Ese es el genio llamado Clint. Un hombre que ya ha anunciado su retirada de la interpretación, pero que esperemos siga tras las cámaras regalándole al mundo belleza en 24 milímetros.

1 comentario:

Marcos Ortega dijo...

la tengo que ver, me gusta mucho el cine de clint