De la SGAE, Ramoncín, Borau y la Warner

Por ahí andarán los hipócritas de la SGAE. Esos señores que piden respeto legal hacia sus creaciones, pero que infringen los derechos de los demás colándose en eventos privados como bodas, comuniones o bautizos -la tradicional BBC-. Es lo que tiene el dinero y el poder. Primero impusieron un canon a todos los ciudadanos y el PSOE tragó -como lo hubiera hecho cualquier otro partido-; y después emprendieron procesos judiciales contra particulares o gente que descargaba archivos desde su casa -algo absolutamente PERMITIDO en España-. Ramoncín hizo bien en huir de la presidencia. El que fuera icono de la subversión no podía encabezar una organización que despierta tales odios entre gran parte de la población. En su lugar pusieron a José Luis Borau, más acorde a la imagen de tal ente.

El problema de estos individuos, con ojos a lo Gran Hermano, es que en vez de innovar; han decidido apostar por un sistema represivo. Se quejan de las descargas, de que la gente no va al cine a verlos, que si patatín o patatán -aunque siguen incrementando sus ingresos-. Pues bien, mientras ellos piensan que internet es el ogro de la ciénaga, otras productoras apuestan por él. Ya son numerosas las páginas donde, por un precio módico y muy aceptable, puedes ver filmes o escuchar música.

Incluso la Warner ha ido más lejos. La legendaria compañía decidió abrir su archivo cinematográfico y poner a disposición de todos un sistema de pedidos de todas las cintas que posee. Es decir, hagamos cuentas. La Warner cuenta con unas 6.700 piezas, de las cuales sólo 1.200 han llegado alguna vez a los estantes digitales del público -y sólo 5oo más se editaron en VHS-. Ahora, desde la web www.warnerarchive.com, se puede comprar películas descatalogadas por sólo quince euros o descargarla por once. Aunque aún sólo hay 150 títulos disponibles, se espera ir aumentando la cifra a un ritmo de 20 o 30 semanales.

Evidentemente detrás de este altruista gesto hay un importante negocio e ingresos económicos. Pero, ¿no ven la diferencia? Mientras unos se quejan y acusan a los demás de ladrones -e incluso el Ministerio de Cultura saca un decálogo falso y manipulado sobre la mal denominada piratería-, los de más allá del Atlántico también se quejan, pero además piensan. Cosas de cada industria.

4 comentarios:

e-milucho dijo...

Jajaja, qué bueno el cómic. "Directivos de la SGAE: esos seres susceptibles"

Muy interesante lo de la Warner, por cierto.

Moncho Veloso dijo...

Si los hábitos de consumo y los gustos han cambiado, lo siguiente en cambiar, de forma inmediata, tiene que ser el modelo de negocio. A partir de eso, hay quien no se quiere enterar y quien sí.

Cuando gente como los de la Warner llenen sus bolsillos con un modelo más adecuado a estos tiempos, los rancios y estancados empresarios se quejarán y llamarán traidores a aquellos. En el mundo de la pornografía española, por ejemplo, esto ya está sucediendo y en algún foro ya se ha abierto un debate bastante tenso.

Un saludo, tío. ¿Cuando te dejas caer por aquí?

Jau!

e-milucho dijo...

Suelo seguir este blog, Moncho, y también tu 'Gutenberg Generation'. Ambos los conocí hace poco a través de Álex, ese señor debajo de un flexo.

Saludos!

Dante dijo...

Muy bueno lo del comic y cuanta razon tienes ,esta gentuza que dicen que luchan contra la pirateria y ellos son los piratas que imponen un impuesto revolucionario amparados por un gobierno que solo le interesa recaudar dinero.En cuanto a Ramoncin es un traidor que antes luchaba contra el sistema y ahora es un instrumento de el. Saludos